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	<title>Relatos urbanos: relatos, crónicas, fotografías y videos de la cotidianidad de una ciudad</title>
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		<title>Hacer el amor con juguetes (compra navideña II)</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 02:10:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Oscar Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Óscar Ortega García Salieron de la tienda envueltos en las mismas túnicas invisibles. La bolsa negra que él llevaba en su mano izquierda disimulaba los artículos adquiridos, pero la culpa la llevaban en sus rostros con vergüenza. Cuando ya casi alcanzaban la esquina, un grito doloroso los detuvo, Oigan, ustedes dos, dejaron el celular [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=206&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:right;">Por Óscar Ortega García</p>
<p>Salieron de la tienda envueltos en las mismas túnicas invisibles. La bolsa negra que él llevaba en su mano izquierda disimulaba los artículos adquiridos, pero la culpa la llevaban en sus rostros con vergüenza. Cuando ya casi alcanzaban la esquina, un grito doloroso los detuvo, Oigan, ustedes dos, dejaron el celular en el mostrador. Medio mundo volteó para reconocer a los depravados. Mientras ella se escurrió en el pavimento, él regresó, recuperó el aparato y agradeció al dependiente su generosidad.</p>
<p>Al llegar a su casa, la pareja empezó a descubrir qué era lo que había comprado. Despacio, aún con temor por lo desconocido, fueron apareciendo antes sus ojos lo que aquella bolsa negra ocultaba. Chiquito, aplícate el retardante y te tomas la pasta, le recomendó ella. El tipo se fue al baño, abrió el paquete y leyó las “instrucciones”. Era fácil, pero una palabra rara lo intimidó: lidocaína. Ante la duda, se abstuvo. Miró la pastilla y también desconfió. Salió del baño y se acomodó en la cama. Ya, dijo. Esperemos, entonces, repuso ella.</p>
<p>Mientras, destaparon el vibrador y las bolas chinas. Hubo curiosidad y, como niños, empezaron a palpar y oler los adminículos. Cuál primero, preguntó ella, No sé, nena, tú decides. Así que armaron al nuevo amigo eléctrico y probaron suerte. Los botones de velocidad fueron aprendidos en la marcha. Algunos ayayais, unos cuantos gemidos y, eso sí, un repertorio de buenas sensaciones, terminaron por darle la aprobación vibratoria. Sin embargo, el estimulador clitoriano por poco y no pasa la prueba. Eso es muy fuerte, se quejó ella. Él, un tanto malicioso, aumentó el vigor y se disculpó con un cliché, Qué pena, no sabía apagarlo.</p>
<p>Aún no llegaba el clímax. Es sabido que aquello de la “primera vez” es torpe, dolorosa y poco placentera. Así que él tomó la iniciativa y empezó a besarla. Recorrió su espalda, masculló algunos piropos y ella se dejó llevar. Caminó con su lengua por los muslos y llegó despacio a la entrepierna. Vaciló en empezar, miró a su izquierda e invitó las bolitas chinas.</p>
<p>Después, sobraron los juguetes e hicieron el amor en carne viva. Sentiste algo diferente, mi amor, indagó ella. Diferente, contrapreguntó él, Sí, claro, por el retardante y la pastilla, No, nada, normal. La abrazó para terminar la charla. Usaste esas vainas, verdad, volvió a encender la conversación ella, No fui capaz, respondió él… Entonces, ella se alejó unos milímetros y canceló la noche, Si ves, eres muy conservador, hasta para el sexo. Él, en un acto desesperado buscó los labios de ella y todo volvió a empezar.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosurbanos.wordpress.com/206/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosurbanos.wordpress.com/206/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosurbanos.wordpress.com/206/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosurbanos.wordpress.com/206/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosurbanos.wordpress.com/206/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosurbanos.wordpress.com/206/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosurbanos.wordpress.com/206/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosurbanos.wordpress.com/206/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosurbanos.wordpress.com/206/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosurbanos.wordpress.com/206/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosurbanos.wordpress.com/206/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosurbanos.wordpress.com/206/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosurbanos.wordpress.com/206/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosurbanos.wordpress.com/206/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=206&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Una compra navideña</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Dec 2011 01:28:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Oscar Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Sigilosos, con los rostros envueltos en dos túnicas invisibles, entraron a la tienda queriendo comprar el mundo, pero sin ninguna opción lista. El vendedor, experto en volver añicos prejuicios, los increpó para que entraran en calor y les despachó una certera ráfaga, Por sus caras veo que están buscando un vibrador. Ella se electrocutó y [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=203&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sigilosos, con los rostros envueltos en dos túnicas invisibles, entraron a la tienda queriendo comprar el mundo, pero sin ninguna opción lista. El vendedor, experto en volver añicos prejuicios, los increpó para que entraran en calor y les despachó una certera ráfaga, Por sus caras veo que están buscando un vibrador. Ella se electrocutó y él se encogió queriendo volverse minúsculo, Tranquilos, acérquesen, que les voy a enseñar el material que tenemos.</p>
<p>El primer adminículo fue un aparato generoso, de dieciséis funciones, cuatro cambios de velocidad y doble tracción. Ella cerró los ojos. Él tragó entero. Después vino un electrodoméstico de menor cuantía y menores resabios. No tuvo éxito por el color. Y llegó el elegido: un simulador de tamaño común y corriente, del grueso de la población, pero con unos pequeños balines que, al vaivén del caracterísitco ruido, se volvían caricias impensables y despertaba sensaciones gaseosas, pero gustosas, muy gustosas. Ya les cuento. Se miraron, se rieron con picardía y acertaron: Este, cierto, preguntó ella y él, ni protestó. </p>
<p>El vendedor, confiado de su exitosa presentación, procedió a ampliar su ganancia. De la vitrina tomó un frasco pequeño, transparente y dio instrucciones, Untás un poquito en el glande, otro poquito en los labios interiores y preparate para pasar al cielo, eso sí, si ella es de las que pide cuerda, como se le nota, con todo el respeto, no podés quedar a mitad de camino: mirá. Entonces, sacó una pastilla envuelta en un capuchón negro con inscripciones chinas. Esta belleza te la tomás veinte minutos antes y el pene se agrandará un cuarenta porciento, es mágico, pero verídico. Este último producto no convenció, así que el dependiente expuso otro líquido, Dos aplicaciones, en cabeza y cuerpo, y tenés garantizada hora y media de sexo duro, templado y rico &#8211;esta palabra la alargó cuatro o cinco íes&#8211;, y usted, preciosa, va a ñarear como una gata desesperada, no se preocupe. Ambos, rieron. Funciona, funciona, llevalo y te encimo la pasta, ahí está. Los convenció.</p>
<p>Aquí venden bolitas chinas, indagó ella. Él abrió los ojos más de la cuenta y suspiró. Aquí están, dijo el vendedor, explicando con claridad el funcionamiento de aquel collar, Muy fácil, las bolas más grandecitas se introducen con suavidad por delante y se sacan con ternura, y si el hambre es mucha, pues empata con las sobrantes&#8230; sí, mi amor, por detrás, doble punta, como los colores prismacolor. Ambos, rieron. </p>
<p>Empacaron sus nuevo juguetes y salieron de la tienda como si nada hubiese ocurrido&#8230; si quieren saber el final de esta historia, espero sus comentarios, con posibles argumentos. Será divertido.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosurbanos.wordpress.com/203/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosurbanos.wordpress.com/203/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosurbanos.wordpress.com/203/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosurbanos.wordpress.com/203/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosurbanos.wordpress.com/203/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosurbanos.wordpress.com/203/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosurbanos.wordpress.com/203/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosurbanos.wordpress.com/203/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosurbanos.wordpress.com/203/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosurbanos.wordpress.com/203/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosurbanos.wordpress.com/203/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosurbanos.wordpress.com/203/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosurbanos.wordpress.com/203/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosurbanos.wordpress.com/203/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=203&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Siga nomás&#8230;</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Dec 2011 04:01:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Oscar Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Cabizbajo, esquivando charcos y lugares comunes, de repente se apareció en mi camino aquel payaso de maquillaje deslucido. Siga nomás, el mejor pollo frito de la capital, siga nomás, con la sazón de la abuela, siga nomás, repitió tres veces en un espacio no mayor a tres metros. Conmovido, que no conmocionado, acepté la invitación [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=197&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://relatosurbanos.files.wordpress.com/2011/09/payaso.jpg"><img src="http://relatosurbanos.files.wordpress.com/2011/09/payaso.jpg?w=300&#038;h=225" alt="" title="payaso" width="300" height="225" class="aligncenter size-medium wp-image-201" /></a></p>
<p>Cabizbajo, esquivando charcos y lugares comunes, de repente se apareció en mi camino aquel payaso de maquillaje deslucido. Siga nomás, el mejor pollo frito de la capital, siga nomás, con la sazón de la abuela, siga nomás, repitió tres veces en un espacio no mayor a tres metros. </p>
<p>Conmovido, que no conmocionado, acepté la invitación del hombre. Mientras la porción pedida a una mesera que sería el antónimo del payaso, ya saben, mirada a cualquier lado, cabello desordenado y chicle a punto de saltar en la cara del cliente, pensé por qué esa costumbre tan colombiana de promocionar comida con una mojiganga.</p>
<p>¿Qué relación tiene un sancocho, o unos fríjoles, con uno de estos chocarreros? ¿A qué genio se le ocurrió publicitar sus viandas con un truhan? Bueno, el payaso de esta historia es un hombre sensible. Se llama César y tiene tres hijos. Ninguno en broma, según me dijo (yo no entendí el chiste, si es que fue un chascarrillo). </p>
<p>Se levanta temprano y despecha a sus hijos para el colegio. Su mujer lo abandonó y lo dejó al cuidado de los pequeños. Eso sí fue un buen chiste, pero él lo dijo muy serio. </p>
<p>Su voz la cuida con un menjurje de miel, naranja, gotas de limón y cebolla. Habla, dice, más de nueve horas, a voz en cuello. Siga nomás, bienvenidos, esta es su casa, siga nomás, el mejor pollo&#8230; repite insistentemente.</p>
<p>Su tarifa es la misma si entran veinte o mil clientes al restaurante. Eso sí, si no entran, no hay paga. Ocho mil pesos el día. Y no descansa, porque apenas termina su turno en el comedero, camina dos cuadras y allí anuncia vestidos y calzado en promoción, Siga nomás, la prenda que usté buscaba, siga nomás&#8230;</p>
<p>Vida monótona la de este payaso, que se gana la vida con su lamento de cara. si pudieran ver sus manos, están cuartedas. Aguanta frío, dice. Y no ha terminado un día, ni uno solo, en que no regrese a su casa con hambre. </p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosurbanos.wordpress.com/197/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosurbanos.wordpress.com/197/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosurbanos.wordpress.com/197/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosurbanos.wordpress.com/197/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosurbanos.wordpress.com/197/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosurbanos.wordpress.com/197/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosurbanos.wordpress.com/197/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosurbanos.wordpress.com/197/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosurbanos.wordpress.com/197/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosurbanos.wordpress.com/197/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosurbanos.wordpress.com/197/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosurbanos.wordpress.com/197/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosurbanos.wordpress.com/197/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosurbanos.wordpress.com/197/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=197&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Los niños que jamás fueron a cine</title>
		<link>http://relatosurbanos.wordpress.com/2011/09/16/192/</link>
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		<pubDate>Fri, 16 Sep 2011 05:17:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Oscar Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Óscar Ortega García Elian Antonio (en la foto, de saco verde) tenía que regresar a su casa a eso de las cinco de la tarde. Pero cuando caminaba por las calles empolvadas de Capri, en Ciudad Bolívar, laderas al sur de Bogotá, una hoja de papel, verde y con letras negras, llamó su atención: “Hoy, cine gratis”, fue lo [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=192&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://relatosurbanos.files.wordpress.com/2011/09/blog1.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-193" title="Elian (saco verde) y Nicolás (camiseta y gorra de Millonarios) asistieron por primera vez en sus 12 años de vida a una función de cine. " src="http://relatosurbanos.files.wordpress.com/2011/09/blog1.jpg?w=300&#038;h=200" alt="" width="300" height="200" /></a></p>
<p>Por Óscar Ortega García</p>
<p>Elian Antonio (en la foto, de saco verde) tenía que regresar a su casa a eso de las cinco de la tarde. Pero cuando caminaba por las calles empolvadas de Capri, en Ciudad Bolívar, laderas al sur de Bogotá, una hoja de papel, verde y con letras negras, llamó su atención: “Hoy, cine gratis”, fue lo único que leyó.</p>
<p>Entonces, cambió de planes. Las tareas del colegio fueron pospuestas y convenció a su mamá para que lo dejara ir “a eso del cine”. Vio a Luis y a Carlitos, que jugaban con un balón desinflado en un pedazo de tierra y pasto, y los invitó. “No, qué pereza”, le respondieron.</p>
<p>Luego se topó con Clemencia y Ana María, pero ambas dijeron que en sus casas no las dejaban ir “a esos sitios”. Octavio, “el hijo de don Manuel, el señor de la chatarra”, tampoco aceptó su propuesta. Y, un tanto desanimado, pasó por el lado de Josué y de David (Elian pronuncia “Deibi”) y ni siquiera los convidó.</p>
<p>Pero el que dijo sí fue Nicolás (en la foto, de camiseta y gorra de Millonarios), vecino suyo del barrio Capri y compañero del mismo colegio, donde cursan el sexto grado. “Vamos a cine, bacano, pero y ¿qué es eso?”, le preguntó incrédulo Nicolás a Elian, quien guardó silencio y, simplemente, caminó hacia el lugar de encuentro.</p>
<p>Exactamente, ambos niños recorrieron catorce cuadras hasta llegar a la sede del Centro Cultural CB Bien, ubicado en el barrio Candelaria La Nueva, en el extremo sur de Bogotá. Entraron sin pedir permiso ni pagar boleta, pero, eso sí, preguntaron: “Oiga, ¿aquí es lo del cine?”. “Sí, siéntense que ya casi comenzamos”, trató de persuadirlos una de las encargadas de la logística. “Ah, bueno, gracias… Pero, ¿y qué es cine?”.</p>
<p>La jovencita dio una respuesta sencilla: “Vamos a ver una película, como en la televisión, pero en esa pantalla grande”. Elian y Nicolás se sentaron juiciosos y esperaron con paciencia el inicio de la función.</p>
<p>Ellos, que jamás habían ido a cine, debieron escuchar cinco intervenciones de adultos sobre el programa ´Colombia de película: nuestro cine para todos´. Una de ellas fue Adelfa Martínez, directora de Cinematografía del Ministerio de Cultura, quien sorprendió al auditorio con esta cifra: “En Colombia, sólo el 4% de los municipios tienen salas de cine comerciales. Y de este pequeño porcentaje, el 63% está en ciudades como Bogotá, Cali y Medellín”.</p>
<p>De ahí que encontrarse con Elian y Nicolás no sea ninguna sorpresa.</p>
<p>“Y, ¿cuando uno va a cine siempre tiene que escuchar hablar a tanta gente?”, interrogaron a joven de logística. “No, lo que pasa es que hoy es un día especial”, dijo, convencido de que la función debía empezar cuanto antes, pues este par de niños estaban a punto de irse a apostar en un juego de parqués, con la esperanza de ganar mil pesos para llenar la alcancía.</p>
<p>“Yo nunca he ido a cine ni a teatro. Por acá no hay de eso. En cambio, jugamos fútbol o nos sentamos en un andén y ya”, sentenció Nicolás, de 12 años de edad.</p>
<p>En realidad sí hay un espacio cultural, levantado con el esfuerzo y sudor de emprendedores como Daniel Bejarano, de Corporación Sueños Films, el profe de danza Neil Candelo y el combo de Ojo al Sancocho, una ONG dedicada a la promoción del arte, especialmente del cine y del video.</p>
<p>Por ellos, existe el Centro Cultural CB Bien, que significa Ciudad Bolívar (Se Ve) Bien. Allí, bajo el programa del Ministerio, se proyectarán 48 películas (24 cortos e igual número de largometrajes) cada tarde de jueves.</p>
<p>“Más que un regalo, esto es un derecho que la comunidad debe reclamar. Por eso, los realizadores colombianos estamos orgullosos y muy felices de tener esta difusión”, afirmó el director caleño Carlos Moreno, invitado especial al lanzamiento de ´Colombia de película´ en Ciudad Bolívar, donde se presentó su película <em>Perro come perro</em>.</p>
<p>Cuando los adultos cesaron de hablar, Elian y Nicolás se miraron a los ojos y ambos, casi al unísono, preguntaron: “¿Nos  quedamos o nos vamos a ver televisión a la casa?”. Nicolás, se adelantó e increpó a su amigo: “Quedémonos a ver qué dan. De pronto y mejora esto del cine”.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosurbanos.wordpress.com/192/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosurbanos.wordpress.com/192/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosurbanos.wordpress.com/192/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosurbanos.wordpress.com/192/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosurbanos.wordpress.com/192/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosurbanos.wordpress.com/192/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosurbanos.wordpress.com/192/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosurbanos.wordpress.com/192/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosurbanos.wordpress.com/192/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosurbanos.wordpress.com/192/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosurbanos.wordpress.com/192/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosurbanos.wordpress.com/192/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosurbanos.wordpress.com/192/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosurbanos.wordpress.com/192/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=192&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Oscar Ortega</media:title>
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			<media:title type="html">Elian (saco verde) y Nicolás (camiseta y gorra de Millonarios) asistieron por primera vez en sus 12 años de vida a una función de cine. </media:title>
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	</item>
		<item>
		<title>Golpe de salsa en barrio de Cali</title>
		<link>http://relatosurbanos.wordpress.com/2011/07/22/golpe-de-salsa-en-barrio-de-cali/</link>
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		<pubDate>Fri, 22 Jul 2011 20:11:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Oscar Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Óscar Ortega García &#8211; crónica fotográfica Desde las seis de la tarde, las calles del barrio Nueva Base se empiezan a llenar de personas que regresan a casa luego de sus jornadas laborales. Van cansados, algunos llevan el ceño fruncido y otros, miran al piso en evidente señal de derrota física. Pero casi todos, cuando escuchan [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=187&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><span style="text-align:center; display: block;"><a href="http://relatosurbanos.wordpress.com/2011/07/22/golpe-de-salsa-en-barrio-de-cali/"><img src="http://img.youtube.com/vi/qhYxWnexzUI/2.jpg" alt="" /></a></span></p>
<p style="text-align:right;">Por Óscar Ortega García &#8211; crónica fotográfica</p>
<p style="text-align:left;">Desde las seis de la tarde, las calles del barrio Nueva Base se empiezan a llenar de personas que regresan a casa luego de sus jornadas laborales. Van cansados, algunos llevan el ceño fruncido y otros, miran al piso en evidente señal de derrota física. Pero casi todos, cuando escuchan el golpe salsero que emana de la esquina de la Carrera 11 A con Calle 68, no dudan en voltear a mirar.</p>
<p style="text-align:left;">Y, ellos, los bailarines de la Escuela Sentir Folclórico, Senfol, se lucen para reanimar a sus vecinos. Los ven alegres, practicando algún paso, ensayando algún movimiento complejo o estirando sus piernas para lograr la elongación necesaria para bailar. Para bailar bien, claro.</p>
<p style="text-align:left;">Son jóvenes que sacrifican todas las noches de la semana para aprender y practicar salsa, el ritmo característico de su ciudad, Cali. &#8220;La Escuela nació hace 16 años, de la mano de Luis Alberto Sevillano y Fabio Palacios&#8221;, recuerda Johana Castillo, una de las bailarinas, quien también dirige, junto a Jordan Quiroga, el grupo representativo.</p>
<p style="text-align:left;">Con ellos compartí dos semanas de ensayos. Los vi reírse todo el tiempo y discutir, algunas veces, porque la coreografía no salía a la perfección. Los seguí en silencio, para reconocer sus movimientos y expresiones, pero sobretodo, para que con pasos de salsa me enseñaran lo bueno que resulta que un grupo de jóvenes exija, con su talento, mayor y mejor atención. </p>
<p style="text-align:left;">Por eso, quiero agradecer por abrir las puertas de Senfol de par en par, sin poner ninguna traba ni anteponer ninguna cortapisa. Ellos son: Johana Castillo, Jordan Quiroga, Juan Fernando Ospina, Dolly y Diana Castellano, Yelber Londoño, Kevin Álvarez, Hazbleidy Galeano, Katherine Saldaña, Gustavo Melchor, Darwin Estupiñán, Ángela Restrepo, Lina Yustin, Diego Sánchez, Cinthia Ortiz, Adrián Espinosa, Daniela López, Samadhi Benítez, Gregorio Muñoz, José Rubiano, Giselle López, Johan Guevara, Carlos Mario y la maestra Miriam. A todos, mil gracias.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosurbanos.wordpress.com/187/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosurbanos.wordpress.com/187/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosurbanos.wordpress.com/187/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosurbanos.wordpress.com/187/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosurbanos.wordpress.com/187/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosurbanos.wordpress.com/187/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosurbanos.wordpress.com/187/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosurbanos.wordpress.com/187/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosurbanos.wordpress.com/187/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosurbanos.wordpress.com/187/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosurbanos.wordpress.com/187/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosurbanos.wordpress.com/187/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosurbanos.wordpress.com/187/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosurbanos.wordpress.com/187/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=187&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Oscar Ortega</media:title>
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	</item>
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		<title>El hombre que llevó un ataúd en bus</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jul 2011 21:47:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Oscar Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Óscar Ortega García – Relato Antes de entrar al segundo módulo del bus articulado, Vicente ya se había acostumbrado a las miradas y susurros que los demás. No le incomodaba, pues el mismo era consciente de que transportar en una ruta express del MÍO un ataúd para un niño recién nacido era algo tan [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=183&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><span style="font-size:9pt;"><a href="http://relatosurbanos.files.wordpress.com/2011/07/ataud.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-185" title="ataud" src="http://relatosurbanos.files.wordpress.com/2011/07/ataud.jpg?w=225&#038;h=300" alt="" width="225" height="300" /></a></span></p>
<p style="text-align:right;"><span style="font-size:9pt;"><em>Por Óscar Ortega García – Relato</em><br />
</span></p>
<p>Antes de entrar al segundo módulo del bus articulado, Vicente ya se había acostumbrado a las miradas y susurros que los demás. No le incomodaba, pues el mismo era consciente de que transportar en una ruta express del MÍO un ataúd para un niño recién nacido era algo tan extraño como peculiar.</p>
<p>Lo cargaba con su mano derecha, tratando de no golpear a nadie con la pequeña cajita, blanca y adornada con rombos de espuma y botones plateados en cada extremo de éstos. Todos lo miraban, sin excepción, pero ninguno quería ofrecer su ayuda para llevar ese particular objeto en sus piernas, pues Vicente viajaba de pie.</p>
<p>Al fin, un hombre canoso y de gafas gruesas tuvo la gentileza de cargar el ataúd. Vicente aceptó, más porque sin la caja en sus manos, los ojos ya no se detendrían en él.</p>
<p>¿Por qué un hombre decide llevar un ataúd en bus? ¿Acaso no es obligación de la funeraria correr con toda la logística que requiere un duelo de esta magnitud? &#8220;La verdad —dijo Vicente—, estoy haciendo un favor muy especial. No había quién llevara el ataúd y yo no le vi problema a montarme en este bus para cumplir con el pedido. Además, la carrera en taxi me saldría muy costosa y el palo no está para hacer cucharas&#8221;.</p>
<p>Seguramente, Vicente sorteó más preguntas durante su recorrido, porque los curiosos afinaron sus oídos apenas escucharon hablar a este hombre. &#8220;No sé por qué lo hace, pero me parece muy doloroso que lleve el ataúd, quizás de un familiar cercano, en sus brazos. Debe ir destruido aquel tipo&#8221;, expresó Constanza Figueroa, quien abrió los ojos, impresionada, al ver a Vicente parado junto a ella. &#8220;De pronto tiene mucho dolor, qué pesar, pero debió meter ese ataúd en una bolsa negra o algo similar. Mire, todo el mundo lo voltea a ver&#8221;, declaró Eduardo Satizábal, estudiante de publicidad.</p>
<p>Vicente llegó hasta la última estación y salió del articulado caminando de prisa. Recorrió siete cuadras a pie y, finalmente, entró en una casa de dos plantas, donde varias personas se agolpaban afuera con evidentes signos de tristeza. El hombre que transportó un ataúd para niño por las calles de Cali, montado en un bus articulado, salió cinco minutos más tarde, convertido en el mismo ser anónimo de siempre.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosurbanos.wordpress.com/183/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosurbanos.wordpress.com/183/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosurbanos.wordpress.com/183/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosurbanos.wordpress.com/183/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosurbanos.wordpress.com/183/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosurbanos.wordpress.com/183/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosurbanos.wordpress.com/183/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosurbanos.wordpress.com/183/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosurbanos.wordpress.com/183/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosurbanos.wordpress.com/183/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosurbanos.wordpress.com/183/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosurbanos.wordpress.com/183/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosurbanos.wordpress.com/183/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosurbanos.wordpress.com/183/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=183&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Oscar Ortega</media:title>
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			<media:title type="html">ataud</media:title>
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	</item>
		<item>
		<title>En una calle cualquiera de Cali</title>
		<link>http://relatosurbanos.wordpress.com/2011/06/23/en-una-calle-cualquiera-de-cali/</link>
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		<pubDate>Fri, 24 Jun 2011 03:44:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Oscar Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciudad]]></category>

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		<description><![CDATA[Una mujer cualquiera cojeaba por una calle sin nomenclatura visible. Ella, también anónima, traía algo escondido en su vientre. Un montón de trapos podían ser, un montón de noches fatigadas, también, pero en realidad era otra cosa. En su camino se atravesó una montaña de arena, puesta allí para que en la mañana siguiente tiraran [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=170&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_175" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><a href="http://relatosurbanos.files.wordpress.com/2011/06/calle-jr1.jpg"><img class="size-medium wp-image-175" title="" src="http://relatosurbanos.files.wordpress.com/2011/06/calle-jr1.jpg?w=300&#038;h=208" alt="" width="300" height="208" /></a><p class="wp-caption-text">Fotografía de Ernesto Guzmán Jr.</p></div>
<p>Una mujer cualquiera cojeaba por una calle sin nomenclatura visible. Ella, también anónima, traía algo escondido en su vientre. Un montón de trapos podían ser, un montón de noches fatigadas, también, pero en realidad era otra cosa.</p>
<p>En su camino se atravesó una montaña de arena, puesta allí para que en la mañana siguiente tiraran el repello de la fachada de una casa recién construida. Se acercó y tomó un puñado en su mano derecha. Levantó la pierna izquierda y la apoyó sobre una pila de siete ladrillos. Sin soltar lo que llevaba en su vientre, un montón de porquerías debía ser, empezó a frotar arena en su vagina.</p>
<p>Lo hizo una vez, dos más y hasta cinco. Paró en seco, quizá agobiada por la fuerza desgarradora de cada grano minúsculo de arena, que pasaba, repasaba y hacía sangrar microscópicamente la piel raída y curtida de aquella mujer cualquiera. Cerró los ojos y empezó a apretar los dientes.</p>
<p>Poco a poco, se acurrucó con paciencia, temiendo perder lo que cargaba en su vientre, que sin duda era un montón de mentiras. Una vez más repitió la faena con la arena. Se miró a sí misma y no aguantó la pena. Sus ojos se quebraron.</p>
<p>Empujó su rabia y su dolor, expulsó su culpa y, al final, se tiró sobre la arena. Con cuidado, desenrolló los trapos que cargaba y con estos cubrió algo, que dejó junto a la montaña de arena, al lado de una puerta.</p>
<p>Al día siguiente, dos hombres curtidos, anónimos, despertaron a un tipo cualquiera que demoró en abrir sus ojos y en desenrollar su cuerpo de un montón de trapos sucios.</p>
<p style="text-align:center;"><em>***</em></p>
<p><em>Nota: este relato suena bien con Canción para un niño en la calle, de Mercedes Sosa y René, el de Calle 13, de fondo. Este es el enlace <a href="http://www.youtube.com/watch?v=40nuiWW59e0">http://www.youtube.com/watch?v=40nuiWW59e0</a></em></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosurbanos.wordpress.com/170/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosurbanos.wordpress.com/170/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosurbanos.wordpress.com/170/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosurbanos.wordpress.com/170/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosurbanos.wordpress.com/170/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosurbanos.wordpress.com/170/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosurbanos.wordpress.com/170/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosurbanos.wordpress.com/170/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosurbanos.wordpress.com/170/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosurbanos.wordpress.com/170/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosurbanos.wordpress.com/170/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosurbanos.wordpress.com/170/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosurbanos.wordpress.com/170/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosurbanos.wordpress.com/170/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=170&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Oscar Ortega</media:title>
		</media:content>

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	</item>
		<item>
		<title>Mirar al otro</title>
		<link>http://relatosurbanos.wordpress.com/2010/04/07/mirar-al-otro/</link>
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		<pubDate>Wed, 07 Apr 2010 06:13:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Oscar Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace poco llegó a mi email un mensaje sobre cuánto podría recibir un limosnero por su &#8220;trabajo&#8221;. Haciendo cuentas alegres, el calculador comparó los 900 mil pesos con el salario de un profesional recién egresado. &#8220;Es igual&#8221;, leí. Cada día me levanto con la sensación de que hago lo que me gusta y aspiro a seguir [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=166&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace poco llegó a mi email un mensaje sobre cuánto podría recibir un limosnero por su &#8220;trabajo&#8221;. Haciendo cuentas alegres, el calculador comparó los 900 mil pesos con el salario de un profesional recién egresado. &#8220;Es igual&#8221;, leí. Cada día me levanto con la sensación de que hago lo que me gusta y aspiro a seguir haciéndolo. Buscando en Youtube, encontré a Frank Delgado, quien me enseñó a ver al otro para aprender. Aquí les dejo este video de su canción Carta de un niño cubano a Harry Potter.</p>
<p style="text-align:center;"><span style="text-align:center; display: block;"><a href="http://relatosurbanos.wordpress.com/2010/04/07/mirar-al-otro/"><img src="http://img.youtube.com/vi/vRRQoYYXa4w/2.jpg" alt="" /></a></span></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosurbanos.wordpress.com/166/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosurbanos.wordpress.com/166/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosurbanos.wordpress.com/166/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosurbanos.wordpress.com/166/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosurbanos.wordpress.com/166/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosurbanos.wordpress.com/166/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosurbanos.wordpress.com/166/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosurbanos.wordpress.com/166/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosurbanos.wordpress.com/166/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosurbanos.wordpress.com/166/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosurbanos.wordpress.com/166/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosurbanos.wordpress.com/166/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosurbanos.wordpress.com/166/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosurbanos.wordpress.com/166/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=166&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Oscar Ortega</media:title>
		</media:content>
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		<title>Tres días padeciendo cálculos renales (III)</title>
		<link>http://relatosurbanos.wordpress.com/2010/02/23/tres-dias-padeciendo-calculos-renales-iii/</link>
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		<pubDate>Wed, 24 Feb 2010 03:56:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Oscar Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[cotidianidad]]></category>
		<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo ciudadano]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[La madrugada del viernes sentí la verdadera fuerza de los cálculos renales. Angustiado con la idea de ser atendido por un especialista 30 días después de aquella noche, los dolores llegaron e irrumpieron en mi cuerpo con ferocidad. Durante más de trece horas, jamás cesaron ni desfallecieron. Fueron implacables.  A las dos de la madrugada me levanté sudando, aunque [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=154&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_155" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><a href="http://relatosurbanos.files.wordpress.com/2010/02/medico3.jpg"><img class="size-medium wp-image-155" title="medico" src="http://relatosurbanos.files.wordpress.com/2010/02/medico3.jpg?w=300&#038;h=224" alt="" width="300" height="224" /></a><p class="wp-caption-text">Imagen tomada de morguefile.com (http://www.morguefile.com/archive/display/46673), bajo la figura de creative commons. Ilustra el relato, pero no identifica a ninguno de los aquí mencionados.</p></div>
<p>La madrugada del viernes sentí la verdadera fuerza de los cálculos renales. Angustiado con la idea de ser atendido por un especialista 30 días después de aquella noche, los dolores llegaron e irrumpieron en mi cuerpo con ferocidad. Durante más de trece horas, jamás cesaron ni desfallecieron. Fueron implacables. </p>
<p>A las dos de la madrugada me levanté sudando, aunque tenía frío. A las tres caí doblado en el piso de mi cuarto y a las cuatro no aguanté más, salí a la calle y me monté en el primer taxi que pasó: &#8220;A la Clínica Versalles, por favor&#8221;.</p>
<p>Mi madre no se despegó de mi lado. Ella fue mi alivio, porque enfermeros, médicos, auxiliares y hasta el personal de aseo pasaban por mi lado y ni siquiera preguntaban cómo me llamaba, cuántos años tenía o cuál era el número de mi cédula, preguntas típicas en una EPS. Estuve cuarenta minutos sin recibir ninguna atención, hasta que un enfermero me dio la buena nueva: &#8220;Te voy a canalizar, te pongo Buscapina, con <a href="http://www.dragpharma.cl/fichas.php?index=1657">Dipirona</a> y en un ratito te viene a ver el médico&#8221;.</p>
<p>El ratito duró más de una hora. A las 6:25 a.m., el médico Jaír Cerón, sin verme a los ojos y escribiendo no sé qué, me explicó. &#8220;Te hemos dado Buscapina, Dipirona y ahora te vamos a poner <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Meperidina">Meperidina</a>. En media hora, si no te pasa el dolor, te operan&#8221;. Pasó el tiempo y los dolores continuaron atormentándome.</p>
<p>A las 10:35 a.m., un hombre joven, vestido con una bata blanca, preguntó mi nombre. Me llevó en silla de ruedas al edificio de enfrente y me ubicó en una sala junto a seis personas más. &#8220;Te vamos a preparar para la operación&#8221;, dijo una enfermera. Cambié mi ropa por una bata azul, una cofia y zapatos de tela. Empecé sentado, como todos y terminé doblado en la silla&#8230; los dolores se intensificaron, creo, porque después de tres horas no pasaba nada.</p>
<p>La misma enfermera me llevó a una camilla para aplicarme algo. No sé qué fue, pero sirvió. Ahí me quedé una hora más. Serían las 3:30 p.m. cuando fui llevado al quirófano, donde extraerían mis dolores. La anestesióloga (no se identificó) me explicó lo que haría en mi cuerpo, aunque no mencionó ningún medicamento. Después nadie quiso hablar conmigo ni decirme qué procedimiento harían para aliviarme. No me importó, los dolores empezaban a desaparecer.</p>
<p>Quién me operó se llama Ómar Rivera, es urólogo, y creo que, por lo que he intentado descifrar en la historia clínica, me practicó una <a href="http://www.encolombia.com/urologia8299-endoscopica.htm">ureterolitotomía endoscópica. </a>Luego del procedimiento, una enfermera estuvo pendiente de mi reacción. Pero nadie me indicó qué podía comer, qué debía tomar, cuánto duraría mi reposo, qué debía hacer. &#8220;Ya todo está en la caja, joven. Se puede ir&#8221;, afirmó la enfermera.</p>
<p>Siete días de incapacidad, 30 tabletas de <a href="http://www.infodoctor.org/vademecum/index.php/Cefalexina">Cefalexina</a> y 20 de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ibuprofeno">Ibuprofeno</a>. Además, un urocultivo. De Coomeva, nadie me ha llamado. Tampoco de la clínica. Carlos Toro, internista amigo mío, sí ha estado al tanto de mi recuperación. Él fue quien me dijo: &#8220;Mejor que la EPS, incluso que la prepagada, es tener un amigo médico&#8221;. Y tiene mucha razón.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosurbanos.wordpress.com/154/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosurbanos.wordpress.com/154/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosurbanos.wordpress.com/154/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosurbanos.wordpress.com/154/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosurbanos.wordpress.com/154/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosurbanos.wordpress.com/154/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosurbanos.wordpress.com/154/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosurbanos.wordpress.com/154/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosurbanos.wordpress.com/154/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosurbanos.wordpress.com/154/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosurbanos.wordpress.com/154/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosurbanos.wordpress.com/154/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosurbanos.wordpress.com/154/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosurbanos.wordpress.com/154/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=154&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Oscar Ortega</media:title>
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		<media:content url="http://relatosurbanos.files.wordpress.com/2010/02/medico3.jpg?w=300" medium="image">
			<media:title type="html">medico</media:title>
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		<title>Tres días padeciendo cálculos renales (II)</title>
		<link>http://relatosurbanos.wordpress.com/2010/02/22/tres-dias-padeciendo-calculos-renales-ii/</link>
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		<pubDate>Tue, 23 Feb 2010 01:56:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Oscar Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[cotidianidad]]></category>
		<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo ciudadano]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Súbitamente abrí los ojos y era las 2:45 de la madrugada del jueves. En silencio, a oscuras y sin dolores, creí haber muerto. Encendí la televisión y reaccioné, &#8220;Aún estoy vivo&#8221;, pensé. En la mañana, mi madre me llevó un jugo de naranja con una pastilla de Buscapina. Así empezó el día, normal si se quiere, [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=147&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_148" class="wp-caption alignright" style="width: 241px"><a href="http://relatosurbanos.files.wordpress.com/2010/02/medico2.jpg"><img class="size-medium wp-image-148 " src="http://relatosurbanos.files.wordpress.com/2010/02/medico2.jpg?w=231&#038;h=300" alt="Imagen tomada de morguefile.com (http://www.morguefile.com/archive/display/46569), bajo la figura de creative commons. Ilustra el relato, pero no identifica a ninguno de las personas aquí nombradas." width="231" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Imagen tomada de morguefile.com (http://www.morguefile.com/archive/display/46569), bajo la figura de creative commons. Ilustra el relato, pero no identifica a ninguna de las personas mencionadas.</p></div>
<p>Súbitamente abrí los ojos y era las 2:45 de la madrugada del jueves. En silencio, a oscuras y sin dolores, creí haber muerto. Encendí la televisión y reaccioné, &#8220;Aún estoy vivo&#8221;, pensé. En la mañana, mi madre me llevó un jugo de naranja con una pastilla de Buscapina. Así empezó el día, normal si se quiere, a las 9:30 a.m. Dos horas más tarde, los dolores reaparecieron con algo distinto: esta vez, además de punzar, quemaban. La zona lumbar, toda ella, era un campo de fuego, no en llamas, sino en brasas. Intenté tranquilizarme controlando la respiración y pensando que faltaba poco para que el urólogo Javier Montes, de la clínica Santillana, resolviera todo. Fue inútil. </p>
<p>En la clínica Versalles informaron que el Urotac había sido enviado a &#8220;Archivo&#8221;. Mintieron, porque junto a mi madre fuimos hasta ese lugar y el encargado manifestó no tener ningún documento médico registrado bajo mi nombre. &#8220;Vamos para donde Montes, él sabrá qué hacer&#8221;, le dije a mi madre. Durante el camino, los dolores no cesaron, quizás temiendo que algún procedimiento quirúrgico acabaría con su existencia.</p>
<p>Llegamos al consultorio de Montes, un hombre amable y de unos sesenta años de edad, y los dolores desaparecieron. &#8220;Qué te pasa, contame&#8221;, preguntó el especialista antes de interesarse por mi nombre. Me agradó su preocupación, me gustó la forma como quiso encarar el problema, dando la sensación de estar dispuesto a aliviarme. Le advertí lo que habían hecho conmigo, la medicina que había ingerido y hasta narré con detalle cómo eran los dolores. Su respuesta fue lacónica: &#8220;Pero sin el Urotac no te puedo ayudar. No puedo hacer nada. Mirá, seguí tomando Buscapina y, si te duele mucho, Tramal. En quince días nos vemos, porque una cita conmigo no te la dan rápido, entonces, toca esperar&#8221;.</p>
<p>Me dirigí a la Unidad de Atención Básica de Coomeva que está en Imbanaco para que me autorizaran la nueva cita con cualquier urólogo. El número de asignación fue el 45 y en una pantalla se leía 26. A razón de una persona cada 8 minutos, fueron dos horas y media las que debimos esperar para leer una frase más lapidaria que la sentenciada por Montes: &#8220;En espera de VoBo [visto bueno] de Junta. Febrero 23, de 2:00 a 4:00 p.m.&#8221;. Esto significaba que de alguna manera debía apaciguar mis dolores renales, esperar que la Junta considerara mi caso como algo meritorio para ser remitido de vuelta a un urólogo (¡cinco días después!) y ser visto por uno 15 días más tarde.</p>
<p>Indignado e impotente llegué a mi casa. Destapé la más reciente edición de la <a href="http://www.elmalpensante.com/">revista El Malpensante</a> y empecé a hojear algunos artículos. Cerré mis ojos temprano y dormí profundo hasta que los dolores quisieron que despertara. Eran las dos de la madrugada del viernes, 19 de febrero de 2010, cuando empecé a llorar. </p>
<p><em>Espere mañana la tercera parte de este relato médico, cuando mis dolores ya nadie los soporta y soy remitido a un quirófano.</em></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosurbanos.wordpress.com/147/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosurbanos.wordpress.com/147/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosurbanos.wordpress.com/147/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosurbanos.wordpress.com/147/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosurbanos.wordpress.com/147/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosurbanos.wordpress.com/147/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosurbanos.wordpress.com/147/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosurbanos.wordpress.com/147/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosurbanos.wordpress.com/147/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosurbanos.wordpress.com/147/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosurbanos.wordpress.com/147/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosurbanos.wordpress.com/147/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosurbanos.wordpress.com/147/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosurbanos.wordpress.com/147/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosurbanos.wordpress.com&amp;blog=10824386&amp;post=147&amp;subd=relatosurbanos&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Oscar Ortega</media:title>
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			<media:title type="html">Imagen tomada de morguefile.com (http://www.morguefile.com/archive/display/46569), bajo la figura de creative commons. Ilustra el relato, pero no identifica a ninguno de las personas aquí nombradas.</media:title>
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