
En una calle cualquiera de Cali
23 junio 2011Una mujer cualquiera cojeaba por una calle sin nomenclatura visible. Ella, también anónima, traía algo escondido en su vientre. Un montón de trapos podían ser, un montón de noches fatigadas, también, pero en realidad era otra cosa.
En su camino se atravesó una montaña de arena, puesta allí para que en la mañana siguiente tiraran el repello de la fachada de una casa recién construida. Se acercó y tomó un puñado en su mano derecha. Levantó la pierna izquierda y la apoyó sobre una pila de siete ladrillos. Sin soltar lo que llevaba en su vientre, un montón de porquerías debía ser, empezó a frotar arena en su vagina.
Lo hizo una vez, dos más y hasta cinco. Paró en seco, quizá agobiada por la fuerza desgarradora de cada grano minúsculo de arena, que pasaba, repasaba y hacía sangrar microscópicamente la piel raída y curtida de aquella mujer cualquiera. Cerró los ojos y empezó a apretar los dientes.
Poco a poco, se acurrucó con paciencia, temiendo perder lo que cargaba en su vientre, que sin duda era un montón de mentiras. Una vez más repitió la faena con la arena. Se miró a sí misma y no aguantó la pena. Sus ojos se quebraron.
Empujó su rabia y su dolor, expulsó su culpa y, al final, se tiró sobre la arena. Con cuidado, desenrolló los trapos que cargaba y con estos cubrió algo, que dejó junto a la montaña de arena, al lado de una puerta.
Al día siguiente, dos hombres curtidos, anónimos, despertaron a un tipo cualquiera que demoró en abrir sus ojos y en desenrollar su cuerpo de un montón de trapos sucios.
***
Nota: este relato suena bien con Canción para un niño en la calle, de Mercedes Sosa y René, el de Calle 13, de fondo. Este es el enlace http://www.youtube.com/watch?v=40nuiWW59e0

Quede medio chocada con la descripcion casi minima de lo que hacia cada grano de arena Xd hasta sentir dolor ajeno… muy bueno cortico pero sustancioso
Excelente. La descripción minuciosa me transporto al dolor de aquella mujer.